A propósito de la misericordia

Tras la reciente publicación de los resultados de la Encuesta CEP, la encuesta Adimark, y los duros resultados que éstas arrojaron sobre cómo ven los ciudadanos a la presidenta y a los parlamentarios, hace eco la palabra misericordia. Poco se vive el significado de esta palabra, en relación al porcentaje de católicos existentes en Chile.

El 13 de marzo de 2015, el Papa Francisco realizó un llamado a un Jubileo extraordinario con centro en la misericordia de Dios. Según el Censo 2012, el 67,37% de los chilenos se considera católico. Sin embargo, al parecer el llamado del Papa no cuenta al momento de criticar a los políticos.

Los resultados de la encuesta CEP arrojaron que el 59% de los encuestados considera que la Presidenta Michelle Bachelet está gobernando peor de lo que se esperaba; así también, el 31% señala que el desempeño de los parlamentarios es pésimo. Finalmente, la aprobación de la presidenta llegó al 15%, la cifra más baja obtenida por un mandatario desde el retorno a la democracia.

Por otro lado, la encuesta Adimark, señala que la desaprobación de la mandataria subió a un 77%, mientras que la aprobación al gobierno (distinto a la Presidenta), alcanza sólo un 13%. Además, en cuanto a los atributos presidenciales, “cuenta con capacidad para solucionar los problemas del país”, sólo alcanzó un 27% de respuestas positivas.

No se trata de criticar las respuestas de los encuestados, ni de negar la dura crisis política que se está viviendo en Chile; las cifras de desaprobación hablan por sí solas. Sin embargo, el enfoque debe llegar más allá de sólo criticar. ¿Qué podemos hacer como cristianos?

Misericordia proviene del latín y significa piedad o compasión, y durante este año el Papa realiza un llamado no sólo a sentir la misericordia de Dios, sino que a vivirla.

En el discurso del lanzamiento del jubileo, el Papa Francisco expresó, “Estoy convencido que toda la Iglesia, que tiene tanta necesidad de recibir misericordia, porque somos pecadores, podrá encontrar en este Jubileo la alegría para redescubrir y hacer más fecunda la misericordia de Dios, con la cual todos estamos llamados a dar consolación a cada hombre y a cada mujer de nuestro tiempo”. El llamado es claro y preciso, es cosa de empezar a actuar.

¿En qué momento se dejó de lado la característica esencial de las personas, lo humano, convirtiéndonos en críticos sociales que no hacen nada para cambiar la situación? Es momento de hacer algo, partamos por rezar por quienes quizás nunca imaginamos hacerlo: los políticos.

Fuente: segundoenfoque.com